Con miedo a despertarle, me incorporé despacio y le acaricié el pelo. Sonreí. Dormido, era más guapo todavía.
Maldiciendo los muelles del colchón que tanto sonaban, me levanté de la cama y me dirigí al baño de puntillas. Me miré al espejo. Ya no estaba tan pálida, pero seguía teniendo esa horrible herida que me hacía aun más fea. Suspiré. Al hijo de puta que me había hecho esto me gustaría pegarle dos buenas hostias, pero también agradecerle que me hubiese llevado a estar como estaba ahora con ellos.
Me metí en la ducha y me lavé el pelo con sumo cuidado de no hacerme daño en la herida de la cabeza. Cuando salí, me di cuenta que tenía la ropa para cambiarme en el armario. Y el armario estaba fuera del baño. Me sequé un poco el pelo y me puse una toalla alrededor del cuerpo. Salí arrastrando los pies sin hacer ruido.
El abrir la puerta del armario blanco produjo un sonido agudo y molesto, como el de unas uñas chirriando por una pizarra. Instantáneamente, me di la vuelta para comprobar que Dougie seguía dormido y tuve suerte, no se había ni inmutado. Seguí a lo mío. Abrí cajones para inspeccionar dónde se encontraba mi ropa y al abrir el último cajón; todo, incluyendo el cajón, cayó sobre mis pies formando un estrepitoso ruido. Mierda. Mierda, mierda, mierda.
- ¿Qué haces? - Dijo frotándose los ojos y levantándose. Se acercó a mí.
- Y- yo... - Dije tartamudeando mientras notaba su aliento en mi nuca - Yo lo siento. Es que estabas tan dormido que no quería despertarte.
- Anda trae que te ayudo - Dijo cogiendo el cajón de encima de mis pies y colocándolo en su sitio - ¿Te has hecho daño? - Dijo al ver que maldecía mientras me masajeaba los pies.
- No, estoy bien tranquilo - Dije intentando evitar su mirada y cogiendo mi ropa - Creo que será mejor que me vista - Añadí dirigiéndome hacia el baño.
- A mí no me importa que estés así - Dijo fijándose en mis piernas - ¿Sabes? Tienes unas muy bonitas piernas.
No supe que responder. Le sonreí poniéndome roja y encerrándome en el baño. ¿Me acababa de decir eso Dougie Poynter? ¿El Dougie Poynter de mi grupo favorito, McFly?
Rápidamente me vestí, me peiné y me pinté la raya. Salí y cogí rápidamente mi ropa del armario y la coloqué en una mochila que me había dejado anoche Laura.
- ¿A dónde vas tan rápido? - Dijo Dougie cogiéndome de la cintura. Su mano derecha subió por mi espalda, produciéndome un tremendo cosquilleo, y llegó a mi cuello donde me apartó el pelo y me besó.
- Dougie... - Dije un poco molesta. Me di la vuelta para verle la cara.
- Dime - Dijo cogiéndome con las manos la cara.
- No creo que... - Dije. Antes de terminar la frase, acercó mi cara a la suya y me besó.
Me aparté, pensé durante un segundo y le devolví el beso. Este beso duró lo suyo. Su boca sabía a chicle de menta y sus labios tenían un gusto a fresa irresistible. Apartándose un momento, pero sin dejar de apoyar su frente con la mía, sonrió pícaramente.
- ¿Qué pasa? - Dije dándole pequeños besos en los labios.
- Nada - Dijo sonriendo.
Me cogió con una mano y con la otra cogió la mochila. Nos dirigimos a recepción y dije que si podía salir. Di mi nombre, me preguntó algunas cosas y luego dijo que me podía marchar.
Cuando salimos fuera, un estupendo sol nos calentó la cara. Dougie, sin soltarme la mano, sacó unas gafas de sol de su bolsillo y me llevó hacia su coche.
Llegamos al hotel donde se habían instalado, dejé mis cosas y le pregunté:
- Bueno, ¿y ahora qué?
- Ven - Dijo cogiéndome de la mano. Llegamos a la habitación número 348 - Ésta es la habitación de Tom.
- ¿Quieres llamar y salir corriendo? - Dije adivinando su pensamiento.
Asintió.
- La 349 es la de Harry. Llama tú a esa.
- ¿Y Danny? - Dije.
- Luego entré los cuatro - Dijo riendo maliciosamente - ¿Preparada?
Asentí. Mi corazón estaba a mil.
Dougie llamó a la puerta de Tom y yo a la de Harry, y seguidamente salimos pitando. Nos escondimos en un hueco entre el ascensor y las escaleras. Nos empezamos a descojonar.
Tras unos minutos, los dos salieron y se miraron. Sonrieron.
- ¿Ahora? - Pregunté en bajo viendo que se acercaban los dos corriendo.
- Sshh... - Dijo Dougie poniendome el dedo en la boca.
- ¿Dougie? - Gritó Harry desde el otro lado.
- KANCHUKAKAN UUIIIIMAMAMMANKAA - Dijo intentando imitar a Chewbacca.
No pude reprimir un descojonamiento mayor que el de mi abuela.
- ¡Calla! - Gritó Dougie ya viendo que nos habían encontrado.
- ¿Pero qué...? - Dijo Tom y se calló. Entonces se oyeron un par de gritos procedentes de la habitación de Harry...
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