domingo, 24 de abril de 2011

CAPÍTULO 12

Este capítulo se lo dedico a María García, que tanto me pedía algo con Harry :)



Antes de empezar a cenar, estuvimos hablando sobre nuestra vida ya que pronto nos íbamos a vivir con ellos. Ellos no tuvieron que contarnos casi nada, prácticamente nos sabíamos su biografía entera.
La tardé pasó muy rápida y llena de chistes, risas, carcajadas de Danny, cosquillas, insultos en broma, etc… Cenamos y cuando ya estaba entrada la noche nos pusimos a elegir qué película ver.
- SAW VII, SAW VII – Gritaba Danny.
- ¡Síii! ¡Yo quería ver esa desde hace un montón de tiempo…! – Dijo Merce.
- Sí, una mierda. Esa ni de coña – Dije yo – Da mucho miedo.
- A ti… - Dijo Danny en bajito para que no me oyera. Le oí - ¿Entonces cuál, señora miedica? – Me dijo con tono burlón y con la mirada de asesino.
Le saqué la lengua. Empecé a reír tontamente. Miré a Laura y a Merce para ver si captaban la indirecta de cuál quería ver.
- ¿Qué haces…? – Dijo Merce.
- ¡Nooo! ¡Esa no! - Laura sí lo había pillado.
- ¿Cuál? – Dijeron todos.
Laura y yo no les hicimos caso. Estábamos todo el rato: sí, no, sí, no, sí, no, sí, no, sí, no, sí, no, no perdón sí, Jajajaja no, sí… etc.
- ¿Cuál memas? – Dijo Merce dándome una colleja para que parara ya.
Me empecé a reír tontamente igual que antes.
- Cisne Negro – Sabía que me iba a decir que no, por eso se lo estaba pidiendo con ojitos – ¡Pooor faa!
- ¿Esa? Jajaja no. Esa es un poco… - Se paró y miró a Laura. Nos empezamos a descojonar. Ellos no entendían nada – Nada, jajajajaja, dejarlo. Cosas nuestras – Dijo recuperándose.
Cisne negro la habíamos visto ya en casa de Mercedes una tarde que quedamos. Se la había bajado de Internet y había sido grabada en el cine, por lo que se oían cosas muy raras. El que la grababa tosía y en una parte de la película dijo: “te quiero bicho bola”. Eso es lo que entendí yo, Laura decía que era “te quiero en mi chabola”. Buah, cosas raras entre nosotras. Y de ahí a que Merce y yo llamásemos a Danny bicho bola, lo conté en los primeros capítulos.
- Venga, ¿vemos esa? – Dijo Harry.
- Por mí… - Dijo Tom.
- Venga vaaaaale – Cedieron Laura y Merce.
- ¡Bieeeeeeen! – Grité yo entusiasmada. Ellos seguían sin entender nuestra discusión tonta por esa película.
Encendimos el portátil y cargamos la película. Conectamos el portátil a la tele y nos sentamos en la cama de matrimonio de Dougie.
Empezó la película. Iba de una chica anoréxica que bailaba ballet y que quería ser perfecta. Tuvo que esforzarse un montón para conseguir el papel del cisne blanco y del negro en la interpretación que iban a hacer. Todas las chicas la envidiaban. Estaba cansada, tenía hambre, se hacía heridas con las uñas, tenía los dedos de los pies machacados por el ballet… Estaba loca. Su profesor la recomendó masturbarse y así casi toda la película. Se drogaba, soñaba que lo hacía con la mala de su clase de ballet, etc… Y seguía masturbándose. No daba miedo, te quedabas un poco… Mmm, pues vale…
Ya era como las dos de la madrugada y teníamos sueño. Yo me quedé a dormir en la habitación de Dougie, Merce en la de Danny, María en la de Harry y Laura en la de Tom.
Cuando me desperté, estaba sobre el pecho de Dougie. Giré la cabeza con cuidado para ver si seguía dormido. Lo estaba. Le di un beso y me levanté. Me desperecé un poco y fui al baño. Había dormido con una camisa de Dougie por encima de la ropa interior. Me duché y me puse de nuevo la ropa de ayer.
Dougie todavía seguía dormido, por lo que me fui a despertar a las chicas. Llegué a la habitación de Harry, la más cercana a la de Dougie. Llamé a la puerta. Nadie me contestó. Abrí yo. La habían dejado abierta. Entré de puntillas. Me encontré a Harry y a María en la misma posición que nosotros. María estaba sobre el pecho de Harry.
- ¿Qué haces aquí? – Me preguntó Harry. Con una mano acariciaba a María en la cara y con la yema de los dedos de su otra mano hacía dibujos sobre su espalda. Me quedé sorprendida.
- Venía a… A hablar con María sobre una cosa con sus padres… ¿Qué haces… tú?
- Esperar a que María se despierte, no puedo moverme.
- Vale, espera que te ayudo - Levanté a María con cuidado de no despertarla y la dejé sobre la almohada de Harry - Vamos.
Le esperé hasta que estuvo listo para dar un paseo por el parque.
Por el camino me hacía preguntas muy raras sobre María.
- Harry, ¿estás bien?
- Sí, sólo que... ¿Yo le gusto a María...?
Me quedé callada. 
- ¡¡¡¡¿Qué si le gustas?!!! Por Dios, le encantas. No para ni un segundo de hablar de ti memo.
Sonrió.
- ¿Por qué lo preguntas?
- Porque voy a dejar a Izzy.
- ¿Por ella?
Asintió.
- Otro igual. Estáis locos - Dijo yo suspirando. Nos dirigimos al hotel para despertar a los demás y desayunar.
- Loco por ella - Me dijo cuando ya llegamos al hotel.

jueves, 21 de abril de 2011

CAPÍTULO 11

Una cosa quería decir yo a María García: que sepas que hasta dentro de unos días no volveré a subir más capítulos aunque me lo supliques o te vengas desde Murcia. Me da igual ¬¬ Tengo que descansar, mis padres me dicen que no puedo estar tanto tiempo en el ordenador. Además, mi imaginación se está agotando, creo que tendré que dejar que vuelva. Tranquila, todo lo que se me ocurra, lo escribiré y cuando tenga casi todo pensado me pondré a subir capítulos ;) Iba a dejar de escribir este fic, pero veo que de verdad te gusta... Porque si no... ¿A quién coño se le ocurre ir recomendándo este fic por tuenti sin mi permiso? ¬¬ Pero bueno, da igual. Jajaja :D Gracias María, tequiero :) Sin ti y sin Merce, esto sería basura ahora ._. osquiero niñas! ^^
P.D.: ¿¿¿¿A QUIÉN COÑO SE LE OCURRE PENSAR QUE HE BORRADO EL FIC MERCEDES Y MARÍA???? estáis locas, pero osquiero :)



Terminamos de comer y echamos a suertes quién iba a ser el desgraciado en pagar toodo lo que habíamos comido. Pobrecillo, le tocó a Tom. ¡Qué monoso era, por Dios! Refunfuñando, sacó su tarjeta y se la entregó al camarero.
- Me lo pagaréis - Dijo con una cara de asesino.
- ¡Sí, JÁ! Que te lo crees tú, jajaja - Dijo Danny.
Cuando el camarero devolvió la tarjeta a Tom, salimos del restaurante. Nos despedimos y quedamos dentro de un rato, después de cambiarnos, a tomar un rico helado.
Yo primero recogí mi mochila de la habitación de Dougie y nos fuimos Merce, Laura y yo a mi casa a cambiarnos. Ellas tenían su maleta todavía allí porque no la habían recogido desde el siete de mayo. Con María no sabíamos qué hacer. Vivía en Murcia y tenía allí toda la ropa y más cosas.
- ¿Por qué no llamas a tus padres y les convences de quedarte a vivir conmigo? Aunque en realidad será en Inglaterra, jajaja - Pregunté.
- Bueno, podría. Pero prefiero preguntarles directamente por irme a vivir a Inglaterra.
Me encongí de hombros.
- Como tú quieras. Pero mientras tanto te puedes quedar a dormir en mi casa - La ofrecí.
- Gracias - Dijo dándome un abrazo.
María llamó a sus padres quienes la dejaron quedarse a dormir a mi casa hasta que nos fuésemos a Inglaterra. Sus padres llevarían todas sus pertenencias a mi casa máñana.
Llegamos a mi casa y primero nos duchamos. Cuando yo salí la primera de la ducha, me llamaron al móvil.
- ¿Sí?
- Niña, mejor veniros al hotel a ver una peli, ¿vale? - Dijo Dougie.
- Valee, un beso tequiero - Dije y colgué - ¡NIÑAAAS! Mejor nos vamos a su hotel, ¿vale? - Grité.
- ¡Valee! - Contestaron ellas gritando desde sus habitaciones.
Cuando las cuatro estábamos listas, nos fuimos andando hacia la plaza y desde allí cogimos un taxi hacia el hotel donde se alojaban. Por el camino hacia la plaza, pregunté a Merce:
- Bueno, ¿qué? ¿qué ha pasado con Danny?
- Me ha dicho que está enamorado de mí y me ha pedido que deje a Erik.
- ¿Y lo vas a hacer? - Preguntó Laura.
- ¿Y por qué no?
- Pues porque tú quieres a Erik, ¿no? - Preguntó María como si fuera obvio.
- Pues es que ahora quiero a Danny.
La miré con cara asesina. Qué tía, qué tía.
Llegamos al hotel. A la entrada nos esperaba Tom con su sonrisa perfecta y con sus hoyuelos.
- ¡Chicaaas! - Dijo dándonos un abrazo.
El de Laura duró más. Estos se traman algo ¬¬
Íbamos a subir al ascensor cuando Tom nos paró.
- ¡Os echo una carrera! - Dijo pulsando el botón veinte veces.
- ¡Eeeeh! - Dije pulsando yo otras veinte veces el botón del ascensor de la izquierda.
Laura y María se metieron en el ascensor con Tom y Merce y yo nos montamos en el otro.
- ¡Vaaaaaaaaaamooos! - Dije pulsando el botón de la planta dos.
Mientras, en el ascensor de la derecha en el que estaban Tom, Laura y María.
- ¿Pero qué coño pasaa? - Decía Tom pulsando el botón de la planta dos cuarenta veces.
No funcionaba.
- ¡Oh, Dios! Tendremos que subir por las escaleras - Dijo Laura.
Salieron corriendo y subieron las escaleras a toda prisa. Por el camino, María tropezó un par de veces pero siguió subiendo escalones como si nada.
Mientras, Merce y yo, llegamos a la planta dos e íbamos directas a la habitación de Dougie cuando una abuelita nos pudió ayuda.
- ¿Me ayudáis jovencitas? - Dijo dándome a mí su maleta y apoyándose en Mercedes.
- Sí, claro señora - Dije yo. ¡Lo que pesaba la maleta!
- Oh, jeje no me llaméis señora que me hacéis vieja.
Merce y yo nos miramos apunto de descojonarnos de la risa.
A la señora le daba miedo el ascensor, por lo que tuvimos que ayudarla a bajar las escaleras. Fuimos bajando los escalones y cuando más o menos llegamos al quinto, tres personas subían corriendo a toda leche. No se dieron cuenta de que estábamos ahí y tropezaron con nosotras.
- ¿Pero qué...? - Dije levantando a la señora del suelo - ¡Eh! ¿Por qué íbais por las escaleras Tom?
Tom se estaba partiendo de la risa, estaba tirado en el suelo debajo de Laura.
- Te digo yo que estos se traman algo ¬¬ - Le dije a Mercedes.
- Seguro - Me dijo en bajito - JAJAJAJAJAJAJAJA - Estallamos las dos de risa.
- Ayudadme, ¿no? - Dijo María que estaba debajo de Tom.
Mercedes y yo nos descojonamos todavía más. ¡¡Qué pringadaa!!
Levantamos a Laura, Tom y María y luego los cuatro ayudamos a la anciana a bajar del todo y a dejar sus maletas en un taxi.
De vuelta a la habitación de Dougie, decidimos no hacer carreras y nos subimos al ascensor.
Llegamos a la habitación de Dougie, entramos en silencio, pretendiendo asustarles.
Al parecer, los tres estaban dormidos en la cama. Nos miramos con cara de: qué coño habrán pensado en hacernos. Pero no, al final si estaban dormidos.
Aprovechamos y empezamos a gritar y hacer ruido. Ellos se despertaron sobresaltados, gritando también.
- ¿¿¿QUÉ HACÉEEEEEEIS??? - Empezó a gritar Harry, pero no le oíamos de los gritos que estábamos pegando - ¡¡¡CALLAROOOOOOOOS!!!
Y entonces fue cuando nos cogieron a las cuatro y nos tiraron a la cama junto con ellos...


miércoles, 20 de abril de 2011

CAPÍTULO 10

Nosotros seguimos comiendo y sin parar de pensar en Danny y Merce. ¿Cómo será su reacción?
POV Mercedes
Cuando Danny me cogió de la mano sentí un hormigueo que me recorría todo el cuerpo.
Salimos del restaurante y nos dirigimos hacia el coche de Danny. Me había dicho que quería que estuviésemos solos. Esto cada vez me intrigaba más...
- ¿No me lo puedes decir aquí?
- No, pesada. Es importante - Dijo Danny soltándome la mano para abrir la puerta del coche.
- Esta bieeen... - Entré en él - Dime - Dije cuando ya se había montado.
- Mira... Yo... Es que...
- Arranca Danny - Dije sonriendo.
- Eh... Mmm, es que cuando dije que tenía que llamar a una persona esa persona era Georgia...
- ¿Y? - Un sentimiento de rabia, ira y envidia me recorrió el cuerpo con tan solo oír su nombre.
- No me interrumpas - Me miró con cara asesina - Pues que... - Me cogió de las manos - Creo que me he enamorado de ti. Cuando la llamé era para dejarlo con ella. Así la reacción de Tom cuando la llamó Giovanna que la había llamado Georgia llorando...
Me quedé paralizada. Esto era lo que quería desde el principio.
Agaché la cabeza. No me lo pensé dos veces y le besé. Él tampoco pareció pensárselo y siguió. El beso fue largo, pausado a la vez y dulce. Muy dulce.
Me separé de él.
- ¿Pasa algo? - Dijo persiguiendo mis ojos. Miraba hacia el horizonte.
- Yo... Es que Danny... Yo te quiero, pero estoy con Erik...
Minutos en silencio. Danny había dejado de mirarme a la cara. Ahora miraba por la ventana escabulléndose de mis palabras.
- ¿Danny...?
Suspiró.
- Mira, mejor olvidémoslo - Dijo abriendo la puerta del coche para salir.
- ¡Nooo! ¡Espera! - dije cogiéndole del brazo.
Agachó la mirada como si se estuviese pensando si en mirarme o no.
- ¿Qué pasa ahora? - Dijo volviendo la cabeza para mirarme. Sus azules ojos preciosos estaban empañados.
- Yo... Lo siento, yo... Te quiero a ti... - Dije avergonzada.
- ¿Y Erika...?
- ERIK - Dije mirándole con cara de: no tiene gracia.
Sonrió.
- Me da igual.
- Pues a mí no.
- Pues entonces me voy.
Le cogí del brazo de nuevo y no se lo solté por miedo a perderle.
- Por favor - Dije.
- ¿Le dejarás?
- Lo prometo - Me acerqué a darle un abrazo. Me lo devolvió - Lo siento mucho Danny.
Me sentí aliviada al abrazarle. Mi corazón se había desplomado al verle así.
- ¿Cuándo? - Me dijo sin soltarme.
- ¿Cuándo qué? - Apoyé mi barbilla sobre su hombro. Suspiré. De verdad le quería. Y sólo para mí.
- ¿Cuándo le vas a llamar?
- Luego, tranquilo - Dije. Le di un beso en la mejilla. Y luego otro corto en los labios - Tranquilo - Repetí.
- No, no estoy tranquilo.
Me reí.
POV normal
Volvieron cogidos de la mano y sonriendo.
Laura y yo miramos a Merce con cara asesina. ¿Y Erik?
Esta chica está mal, muy mal. Luego la preguntaría, cuando nos fuésemos a tomar un helado de postre después de cambiarnos de ropa.


martes, 19 de abril de 2011

CAPÍTULO 9


- ¡Aaaahhhhhhh! - Grité mientras me caía al barro - Diooooos, ¿pero qué coño hacéis? - Estaba completamente manchada de barro - Os odio...
Todos nos empezamos a reír y luego Merce, Danny y yo, empujamos a los demás al charco de barro. Todos acabamos completamente manchados de barro. A pesar de eso, seguimos paseando.
En medio del camino, Danny dijo que tenía que llamar a una persona y se fue. Todos al principio nos quedamos desconcertados, pero luego no le dimos mucha importancia.
Cuando volvió, seguimos paseando.
- Dougie, ¿qué voy a hacer yo? Me refiero... ¿Dónde voy a vivir? - Dije.
- ¿No te acuerdas de lo que te dije? - Dijo un poco sorprendido.
- ¿Cuándo? - Fruncí el ceño. 
- Da igual, anda... Pues te dije que te venías a vivir conmigo, ¿no quieres?
- ¡¿Qué si quiero?! ¡Pues claro que quiero! Pero... ¿En Inglaterra?
Asintió.
- ¿Y ellas? - Dije señalando a Merce, Laura y María con la cabeza - No quiero dejarlas aquí.
- Pues que se vengan, ¿no?
- Anda, anda... Tú flipas. ¿Y dónde coño vivirían?
- Pues os compramos un apartamento perfecto para las cuatro si quieres vivir con ellas...
- Dougie, no hace falta en serio...
- ¡Claro que sí! Mira este sábado vamos a tocar en Barcelona porque lo aplazamos por tu golpe y entonces el domingo saldríamos de aquí y os vendríais, ¿no? 
¡¡¡¿Que lo aplazaron por mí?!!!
- Qué dices Dougie... No creo que ellas...
- Ya verás - Dijo impidiéndome seguir hablando - Merce, María, Laura, ¿a que os apetecería un montón veniros a vivir con nosotros a Inglaterra?
Danny, Harry y Tom se volvieron hacia Dougie con una cara de entusiasmo y a la vez de preocupación. ¿Qué se supone que les preocupaba?
- ¡¡¡¿Quéeee?!!! - Dijeron las tres a coro - ¡Pues claro que sí!
Dougie se giró con cara de: JÁ, TE HE GANADO. Me quedé: este chico es tonto...
- Pero yo tendré que preguntárselo a mis padres - Dijo María.
- Y yo - Dijeron Merce y Laura.
Suspiré.
- Esta bieeen... - Dije.
Todos sonrieron.
Nos paramos a descansar un poco en un banco. Estuvimos hablando un montón de tiempo, y sin darnos cuenta, ya era la hora de comer. Nos íbamos a ir cuando a Tom le sonó el móvil. Tras unos minutos, vino corriendo de donde estaba y cogió a Danny por el brazo.
Se le oyó gritar a Tom a lo lejos:
- ¡¿PERO QUÉ COÑO HAS HECHO?!
Todos nos miramos con cara de preocupación.
- Dougie, anda. Ve a ver que pasa - Dije con cara de cachorrito.
Dougie se fue con Tom y Danny y nosotras nos quedamos con Harry.
Hubo un silencio molesto que rompí yo diciendo:
- Harry, a ver si puedes decir "ratón".
- Rh-rhatón - Dijo. Nos descojonamos.
- Rrrrrrr - Dijo María - Rrrrrrr no rhh.
- Rrhhh - Intentó decir él. Nos seguimos descojonando. Era graciosísimo - ¡Eh! Que es difícil. ¡No os riais!
- Pobrecillo, jajaja - Dije acariciandole el pelo como ya pasó, ya pasó.
Cuando volvieron los tres, no dijeron nada y nosotros tampoco. Entramos en un restaurante cualquiera y nos sentamos igual que como en el desayuno: yo enfrente de Dougie, Laura de Tom, María de Harry y Merce de Danny.
Cuando cada uno iba a su bola, le pregunté a Dougie:
- ¿Qué ha pasado?
- Pues... Es que... Danny ha dejado a Georgia - Dijo en bajito.
En mi mente canté de alegría, quería pegar saltos y gritarlo por todo el mundo.
Me paré a pensar un momento. ¿Danny? ¿Por Mercedes? 
- ¡Pero si Mercedes está saliendo con Erik! - Le dije a Dougie.
- ¿A sí? Pues pobre Danny - Dijo - ¿Y quién es Erik?
- Uno del instituto... ¿Se lo va a decir Danny a Mercedes?
- No sé... A lo mejor... - Calló al ver que Danny cogía a Mercedes de la mano y se la llevaba - Ahí tienes la respuesta.
Giré la cabeza. Y allí estábamos todos mirando como los dos desaparecían por la puerta del restaurante.

lunes, 18 de abril de 2011

CAPÍTULO 8


Los gritos cada vez asustaban más. Nada más oírlos fuimos corriendo a la habitación de Harry, de donde provenían. Al llegar no me lo podía creer.
- ¡¿Qué hacéis aquí?! – Dije mirando a Merce, Laura y María – Chicos, esperar un momento – Dije cerrándoles la puerta ante sus narices. Cuanto sentía hacer esto.
Las miré con cara de que estaba enfadada y que quería respuestas, a lo que me respondió Merce:
- No nos mires así, es que te íbamos a recoger y entonces os vimos salir.
- Y pensamos que lo mejor era seguiros para ver dónde se alojaban… ¿No? - Dijo Laura con  una sonrisa tonta en la cara.
Suspiré. A esto se le llama obsesión, aunque no voy a negar que yo la tenga. Recorrí con la mirada la habitación y vi a María abriendo cajones.
- ¡María! ¡¿Qué coño haces?! – Dije acercándome a ella.
- Que conste que no estoy robando, solo estoy cogiendo cosas prestadas…
Ignorándome, siguió rastreando todos los rincones de la habitación de Harry y cuando se encontraba algo, cualquier detalle o cosa,  lo olía primero; suspiraba con los ojos cerrados y se lo metía en una mochila que había traído.
 - Chicas, ¿qué hacéis? – Dijo Tom entrando en la habitación.
Me di la vuelta y corrí hacia la puerta para intentar que no vieran el desastre que había hecho María, pero ya era tarde: se habían dado cuenta.
Todos pasaron en fila detrás de Harry, incluido Danny; que al parecer le habían despertado.
- ¿No vas a dejar cambiarme? – Dijo Harry viendo que María tenía unos calzoncillos suyos en la mano. La guiñó un ojo.
- Es que… S-si, claro – dijo nerviosa dándole los calzoncillos a Harry – Toma – Dijo sacando todo lo de su mochila.
- Jajaja – Se rió Harry - ¿Tanto me habías cogido?
María no respondió a esa pregunta avergonzada y siguió sacando cosas de su mochila.
Suspiré. Menudas amigas que tenía. Aunque las quería un montón.
- Bueno, ¿qué? ¿Desayunamos? – Dijo Danny.
- ¡Síii! – Dijo Dougie – ¡Tengo un hambre…!
Bajamos al comedor del restaurante y cada uno cogió lo que le apetecía para desayunar.
Yo me senté al lado de Dougie y empezamos a hablar. Me di cuenta en seguida que Laura no paraba de hablar con Tom, Merce con Danny y María con Harry.
Sonreí. Cada una a lo suyo.
- ¿De qué te ríes? – Dijo Dougie haciendo gestos con la mano delante de mi cara para que dejase de tener la mirada perdida.
- Nada jaja – Dije girando la cabeza para mirar sus preciosos ojos – Oye Dougie… ¿Lo nuestro…? Que… ¿Estamos juntos? – Dije un poco avergonzada y bajando la cabeza.
Dougie me cogió de la barbilla y me hizo levantar la cabeza. Sonrió. Sonreí.
- Pues claro – Dijo dándome un beso – Bueno chicos, ¿os apetece dar una vuelta por el parque?
Todos asintieron y cuando terminamos de desayunar, ellos se ducharon y luego salimos a andar un poco para el parque de al lado del hotel.
Cuando llegamos al parque, Merce se acercó a mí disimuladamente.
- ¿Qué? ¿Con Dougie? - Dijo con cara de tonta.
- Que tonta eres diooos... - Dije empujándola hacia Danny.
Merce perdió el equilibrio y los dos juntos cayeron sobre el barro y se mancharon enteros. Empecé descojonarme. 
- ¡Diooooooooos! ¡Te odioooo! - Dijo Merce levantándose rápidamente para no aplastar a Danny - Lo siento mucho, ha sido Patricia... - Dijo dándole la mano para levantarse.
- No importa, jajaja - Danny se levantó con la ayuda de Merce y después se miró de arriba abajo.
Yo seguía descojonándome con los demás y no me di cuenta que Danny y Merce se habían mirado asintiendo y se acercaban por detrás mía para tirarme a mí al barro...


lunes, 11 de abril de 2011

CAPÍTULO 7

Me despertó la luz de la mañana. Justo por la única rendija entre las cortinas de la habitación, tenía que pasar el más fuerte de los rayos y llegar al lugar donde estaba situada mi cara: el pecho de Dougie.
Con miedo a despertarle, me incorporé despacio y le acaricié el pelo. Sonreí. Dormido, era más guapo todavía.
Maldiciendo los muelles del colchón que tanto sonaban, me levanté de la cama y me dirigí al baño de puntillas. Me miré al espejo. Ya no estaba tan pálida, pero seguía teniendo esa horrible herida que me hacía aun más fea. Suspiré. Al hijo de puta que me había hecho esto me gustaría pegarle dos buenas hostias, pero también agradecerle que me hubiese llevado a estar como estaba ahora con ellos.
Me metí en la ducha y me lavé el pelo con sumo cuidado de no hacerme daño en la herida de la cabeza. Cuando salí, me di cuenta que tenía la ropa para cambiarme en el armario. Y el armario estaba fuera del baño. Me sequé un poco el pelo y me puse una toalla alrededor del cuerpo. Salí arrastrando los pies sin hacer ruido.
El abrir la puerta del armario blanco produjo un sonido agudo y molesto, como el de unas uñas chirriando por una pizarra. Instantáneamente, me di la vuelta para comprobar que Dougie seguía dormido y tuve suerte, no se había ni inmutado. Seguí a lo mío. Abrí cajones para inspeccionar dónde se encontraba mi ropa y al abrir el último cajón; todo, incluyendo el cajón, cayó sobre mis pies formando un estrepitoso ruido. Mierda. Mierda, mierda, mierda.
- ¿Qué haces? - Dijo frotándose los ojos y levantándose. Se acercó a mí.
- Y- yo... - Dije tartamudeando mientras notaba su aliento en mi nuca - Yo lo siento. Es que estabas tan dormido que no quería despertarte.
- Anda trae que te ayudo - Dijo cogiendo el cajón de encima de mis pies y colocándolo en su sitio - ¿Te has hecho daño? - Dijo al ver que maldecía mientras me masajeaba los pies.
- No, estoy bien tranquilo - Dije intentando evitar su mirada y cogiendo mi ropa - Creo que será mejor que me vista - Añadí dirigiéndome hacia el baño.
- A mí no me importa que estés así - Dijo fijándose en mis piernas - ¿Sabes? Tienes unas muy bonitas piernas.
No supe que responder. Le sonreí poniéndome roja y encerrándome en el baño. ¿Me acababa de decir eso Dougie Poynter? ¿El Dougie Poynter de mi grupo favorito, McFly? 
Rápidamente me vestí, me peiné y me pinté la raya. Salí y cogí rápidamente mi ropa del armario y la coloqué en una mochila que me había dejado anoche Laura.
- ¿A dónde vas tan rápido? - Dijo Dougie cogiéndome de la cintura. Su mano derecha subió por mi espalda, produciéndome un tremendo cosquilleo, y llegó a mi cuello donde me apartó el pelo y me besó.
- Dougie... - Dije un poco molesta. Me di la vuelta para verle la cara.
- Dime - Dijo cogiéndome con las manos la cara.
- No creo que... - Dije. Antes de terminar la frase, acercó mi cara a la suya y me besó.
Me aparté, pensé durante un segundo y le devolví el beso. Este beso duró lo suyo. Su boca sabía a chicle de menta y sus labios tenían un gusto a fresa irresistible. Apartándose un momento, pero sin dejar de apoyar su frente con la mía, sonrió pícaramente.
- ¿Qué pasa? - Dije dándole pequeños besos en los labios.
- Nada - Dijo sonriendo. 
Me cogió con una mano y con la otra cogió la mochila. Nos dirigimos a recepción y dije que si podía salir. Di mi nombre, me preguntó algunas cosas y luego dijo que me podía marchar.
Cuando salimos fuera, un estupendo sol nos calentó la cara. Dougie, sin soltarme la mano, sacó unas gafas de sol de su bolsillo y me llevó hacia su coche.
Llegamos al hotel donde se habían instalado, dejé mis cosas y le pregunté:
- Bueno, ¿y ahora qué?
- Ven - Dijo cogiéndome de la mano. Llegamos a la habitación número 348 - Ésta es la habitación de Tom.
- ¿Quieres llamar y salir corriendo? - Dije adivinando su pensamiento.
Asintió.
- La 349 es la de Harry. Llama tú a esa.
- ¿Y Danny? - Dije.
- Luego entré los cuatro - Dijo riendo maliciosamente - ¿Preparada?
Asentí. Mi corazón estaba a mil. 
Dougie llamó a la puerta de Tom y yo a la de Harry, y seguidamente salimos pitando. Nos escondimos en un hueco entre el ascensor y las escaleras. Nos empezamos a descojonar.
Tras unos minutos, los dos salieron y se miraron. Sonrieron.
- ¿Ahora? - Pregunté en bajo viendo que se acercaban los dos corriendo.
- Sshh... - Dijo Dougie poniendome el dedo en la boca.
- ¿Dougie? - Gritó Harry desde el otro lado.
- KANCHUKAKAN UUIIIIMAMAMMANKAA - Dijo intentando imitar a Chewbacca.
No pude reprimir un descojonamiento mayor que el de mi abuela.
- ¡Calla! - Gritó Dougie ya viendo que nos habían encontrado.
- ¿Pero qué...? - Dijo Tom y se calló. Entonces se oyeron un par de gritos procedentes de la habitación de Harry...

domingo, 10 de abril de 2011

CAPÍTULO 6


Estaba agachada con la cabeza entre las piernas, por lo que todo el agua cayó sobre mi pelo y me lo empapó. Cabreadísima levanté la cabeza para pegar a Laura por haberme empapado, pero en vez de su cara descojonándose me encontré a Dougie haciéndolo por ella. En seguida me puse colorada como un tomate. Estaban allí, los cuatro estaban allí. Me miraban con una sonrisa en la cara.
- ¡Hola! - Dijo Tom en inglés apareciendo detrás de Dougie.
- Ho-hola... - Dije mientras me abrazaba.
- ¿Qué tal estás? - Me dijo Harry acercándose para darme dos besos.
- Bien, aun que me duele mucho la cabeza - Dije mientras me deshacía la coleta para que se me secase mejor el pelo.
Danny avanzó hacia mí y me dio un abrazo seguido por Dougie. Cuando terminaron de saludar a María y a Merce, me dirigí a la cama y me senté en ella. Todos se pusieron alrededor mío y empezamos a hablar. En seguida nos hicimos muy amigos. No me creí que estuviese hablando con ellos. Eran los tíos más geniales del mundo. Cuando se tuvieron que ir porque la enfermera les echaba, nos invitaron a comer con ellos mañana. El alta me lo darían por la mañana.
Todos me dieron dos besos para despedirse y me dijeron buenas noches. Laura, Merce y María se quedaron un rato más para hacerme compañía mientras cenaba.
- ¿Y mis padres? - Pregunté. Me extrañaba que no hubiesen venido a visitarme o se hubiesen quedado a dormir conmigo.
Las tres se aclararon la garganta. Laura se apartó el pelo de la cara, miró a Merce y Merce asintió.
- ¿Qué pasa? - Dije con la boca llena. Me limpié la boca.
- Verás... - Dijo con los ojos llorosos Laura - Que... El domingo hubo un accidente...
- ¿Y...? - Dije. Mis ojos se empañaron. No podía ser, ¿habían muerto? ¿Habían muerto cuando yo estaba en coma? - ¿Ha-han muer-muerto? - Dije mientras se me escapaban lágrimas tras lágrimas.
Las tres me abrazaron y después me aparté de ellas.
- Por favor, dejadme sola - Dije tapándome con la sábana y dándolas la espalda.
- Hasta mañana - Dijo María cerrando la puerta de la habitación.
¿En serio habían muerto? No había tenido ni si quiera tiempo de abrazarles una vez más. Lloré, lloré y lloré. Un mundo así, sin la gente que más te quiere, no debe ser vivido. ¡¿Pero en qué estoy pensando?! ¡¿En suicidarme?! Se me había ido la olla. No podía dormir, asi que me fui al baño a beber agua. Cuando salí del baño y volví a la cama, vi a una persona sobre ella. No podía ver su cara porque estaba de espaldas a la luz de las farolas de la noche.
- ¿Laura? ¿Merce? ¿María? - Dije andando despacio, acercándome a aquella persona.
Movió la cabeza de modo que entendí que no era ninguna de mis amigas. Llegué a mi cama, me senté en el borde más extremo al que se encontraba aquella persona y pregunté:
- ¿Entonces?
- I just speak english - Dijo.
¿Inglés? ¿Era uno de ellos? ¿El que se había quedado conmigo todas estas noches? Esa voz...
Esa voz solo podía ser de uno de ellos...
- ¿Dougie? - Dije acercándome a él. Encendí la lamparita de mesilla - ¡Dougie! ¿Qué estás haciendo aquí? - Le pregunté en inglés.
- ¿No me dejas hacerte compañía una noche más? - Dijo con su preciosa sonrisa.
- ¿Eres tú el que se ha quedado todas estas noches conmigo? - Dije. La verdad, cuando esta tarde habían estado con nosotras, no me atreví a preguntarles quién había dormido conmigo estos días.
Dougie asintió. Estiró su brazo hacia mí y me acarició. No pensé que lo hubiese hecho aposta, pero justo me rozó mi herida de la cara. Me dolió mucho, pero no merecía la pena decirlo. Me aguanté.
- ¿Y por qué, Dougie? - Dije quitando su mano de mi cara y metiéndome en la cama. Él se tumbó a mi lado, pero por fuera de las sábanas.
- Porque cuando vi tu cara y cabeza heridas me llegó al alma, me dolió igual que a ti. Yo ya sabía lo de tus padres, y por si en medio de la noche te despertabas, pensé que te hubiera gustado ver que tenías a alguien a quien no le importase quedarse a cuidar de ti - Dijo sonriendo y acariciándome el pelo.
Empecé a llorar por lo de mi familia. Ahora no estaba de buen humor para asimilar lo que me acababa de decir, así que lloré.
Dougie se metió conmigo dentro de la cama y me abrazó. Me encantaba estar con él. Era guapísimo y olía muy bien. Me quedé dormida en sus brazos.



CAPÍTULO 5

Me desperté con las caricias de Merce en el pelo.
- ¿Merce? – Dije incorporándome.
- Sí – Asintió – Prométeme que no te volverás a quitar los tubos, que si no te desmayas niña – Dijo y me dio un beso.
- ¿Y Laura y María? – Dije mirando a mi alrededor.
- En la cafetería – Dijo sonriendo. Estaba un poco rara.
- ¿Qué me pasó Merce? – Dije.
- Pues cuando tocaron The Heart Never Lies, el de atrás te golpeó – Dijo recordando todo – Después llegó la ambulancia, no nos dejaron subir contigo, nos quedamos en el concierto y… Bueno, que ellos se enteraron de que una chica estaba en el hospital porque la habían dado en la cabeza muy fuerte y, cuando terminaron el concierto, preguntaron por el micrófono – Dijo llorando.
- ¿Y…? ¿Por qué lloras? – Dije.
- ¡Pues porque nos dijeron que subiésemos con ellos al escenario! – Dijo gritando – ¡Y nos abrazaron uno por uno!
La miré con cara asesina. No me lo creo. Las abrazaron. ¡Pero no! Yo tenía que ser la gilipollas golpeada, no la amiga morruda que les abrazó.
- ¡Te matooooo! – Dije gritando y pegándola con mi libro - ¡Me perdí todo el concierto por un hijo de puta y tú abrazándoles! ¡Te matoooo!
Nos empezamos a reír. Fue justo en el momento en el que Laura y María entraron.
- Gorda… ¿Estás mejor? – Me dijo Laura dándome un abrazo. Llevaba un helado en la mano - ¿Quieres? – Dijo al ver que la miraba con cara rara.
- No… - Dije - ¿Qué día es?
- Diez de mayo, ¿por? – Me respondió Laura con la boca llena de helado.
- ¿He estado aquí tres días durmiendo? – Me extrañaba, era solo un golpe en la cabeza.
Las tres asintieron. María se sentó en el borde de mi cama y me abrazó.
- Gracias – Dijo apretándome contra sí – Muchas gracias.
- ¿Por? – Dije soltándome - Abrazaste a Harry, ¿no? Jajaja otra igual. Pues de nada mi niña koala. Te quiero.
- Y yo a ti también - Empezó a llorar de emoción. Al igual que todas.
- Niñas, que tampoco es para tanto. Sí, los abrazásteis. ¡Oo…! ¡Qué cosa Dios! ¡Ni que os quedaseis hablando con ellos! – Dije riéndome. No paraban de llorar – No. No, no, no. ¡¿Hablasteis con ellos?! ¡Os mato a todas! ¡No me lo creo!
- Tú tienes suerte. Uno de los cuatro ha estado todas las noches contigo – Me dijo Merce sonriendo pícaramente y a la vez con cara de asesina. Las tres me miraron a la cara. Me estaba poniendo roja.
- ¿Uno de ellos? – Dije. ¿Uno de ellos? Pensé.
Las tres asintieron. Laura me cogió de los mofletes y me dijo:
- En seguida vienen los cuatro a verte niña. Voy a llamarles.
- ¿Tanto os lleváis con ellos? ¿Tan bien? – La grité mientras salía.
- ¡Sshh! ¡No grites! – Me dijo María poniéndome el dedo en la boca – Calla.
- ¿Por? – Dije.
- Nos vamos a esconder – Dijo Merce cogiéndome de la mano y llevándome junto con María al baño.
- ¿Tan bien os lleváis? ¿Tantoo? Dios, os envidio – Dije.
- Ññññ – Merce me sacó la lengua.
Tras un rato de silencio, decidí romperlo.
- ¿Qué? ¿Con Danny? – Dije intentando poner a Merce nerviosa.
- Pues no. Sigue con la p*ta de Georgia – Dijo.
- ¡JAJA! ¡Pringadaa! – Dije.
Mierda. Sigue con Georgia. P*TA GEORGIA.
- ¿Qué? Ññññ – Me sacó la lengua.
- Eres mala – Dije abrazando a María y alejándome de Merce – Muy mala.
Nos empezamos a reír y luego nos callamos porque oímos unos pasos. Nos metimos dentro de la bañera y oímos la puerta de la habitación abrir.
- Where are they? - Dijo Tom.
Nos descojonamos. Entonces, alguien abrió la puerta del baño con un vaso lleno de agua y nos empapó a las tres.

CAPÍTULO 4

"Cierto día, Chuang Tzu se quedó dormido y
soñó que era una mariposa, revoloteando muy
contento por ahí. Y la mariposa no sabía que era
Chuang Tzu soñando. Luego despertó y volvió a
ser el de siempre, pero ahora no sabía si era un
hombre soñando que era una mariposa o una
mariposa soñando que era un hombre."
                                                         Las enseñanzas de Chuang Tzu

No recuerdo mucho más de las palabras que me dijo el sabio de mi sueño y tampoco las entendí muy bien.
Poco a poco, fui abriendo los ojos. Lo veía todo borroso. Lo único que veía eran unas paredes blancas y manchas muy borrosas de otros colores.
Enfoqué mejor con mis ojos hacia algo que se movía. Me incorporé. La figura se acercó a mí. No la vi la cara. Me cogió y me puso de nuevo en la cama de aquella habitación.
- You have to sleep - Dijo simplemente.
Aquella voz era muy familiar. Después de recostarme en la almohada, me besó la frente y salió por la puerta. En seguida, me quedé dormida.
Cuando volví a despertar estaba sola. Esta vez veía mejor. Estaba en una habitación con paredes blancas, delante mía había un televisor, a mi izquierda una ventana y a mi derecha un banco y un baño. Me levanté. Algo me tiró por detrás. Me volví y vi tubos y cosas raras de todo tipo que estaban enganchadas a mí. Primero me quité el de la nariz. Luego palpé el otro tubo que iba hacia mi cabeza. Llegué a mi cabeza. Había una gasa. Tenía intención de quitármela para ver que me había pasado, pero el simple hecho de rozar con la mano la gasa manchada de sangre me mató de dolor.
Desenchufé entonces el cable y se me quedó colgando en la cabeza. Me dolía mucho la cabeza. Me puse unas pantuflas que había al pie de la cama y me dirigí al baño.
Estaba pálida. Tenía una herida profunda en el lado izquierdo de mi cara. Me quité la mala coleta que me habían hecho para ponerme el tubo ese. El tubo se cayó dejando todo el baño perdido de un líquidillo transparente. Me agaché para verlo mejor. Sí, transparente. Cogí un poco con el dedo y me lo chupé. Estaba salado. Me dolía la boca de la herida. Cogí una toalla y lo limpié todo.
Encontré mi ropa en un armario que había al lado del baño. Me la puse. Al coger la camiseta, me di cuenta de que estaba manchada de sangre.
- Mierda - Dije. Me quedé con la camiseta de pijama que me habían puesto.
Vi mi libro, Traición, en la mesilla de la habitación. Me acerqué, lo abrí y empecé a leerlo. Me senté en el banco que había y estiré mis piernas. Puse un cojín debajo de mi cabeza y seguí leyendo.
No tenía plan alguno de escapar de allí. Si estaba allí era por algo y  seguro que era por mi bien.
Ahora solo tendría que esperar a que vieniesen a visitarme.
Una vez leído casi medio libro, me entró hambre. Inspeccioné de nuevo esa habitación y vi un botón en el que ponía: Pulse en caso de ayuda.
Lo pulsé.
- ¿Sí? - Dijo una voz femenina.
- Mmm... Que es que tengo hambre señora - Dije.
- Oiga, por favor, niña. No juegues con este aparato, ¿vale?
Que tonta soy.
- ¡No, espere! Soy un paciente.
- ¿Habitación? - Dijo suspirando.
- Mmm... No se, yo estoy sola aquí y me acabo de despertar.
- Espere dos minutos.
Al cabo de un rato oí unas voces que se acercaban a mi habitación.
- ... Sí, la de la niña con el golpe en la cabeza...
- ...  ¿no? - Dijo una voz muy ténue.
- Sí, esperen aquí.
Entró una enfermera con una bandeja llena de comida y la dejó en la mesa. Suspiró. Me cogió y me dejo en la cama de nuevo.
- No te vuelvas a quitar los tubos de la respirción ni el de la cabeza,  ¿vale? - Me dijo haciéndome de nuevo la coleta y colocándomelos correctamente. Me hizo daño.
Recogió todo y lo colocó en su sitio.
- Y no te vuelvas a mover - Me miró de forma asesina - Tienes visita.
Salió de la habitación y se oyeron unas voces ilusionadas. Me molestaba el tubo de la cabeza. Me lo arranqué y me desmayé.

sábado, 9 de abril de 2011

CAPÍTULO 3

- ¿Sí? - Respondió una voz adormilada y medio ronca.
No, no podía ser. Será mema...
- Merce, ¿eres tú?
- Sí, ¿por? - Dijo mientras se levantaba de la cama.
- No me jodas...
- ¿Qué pasa? - Dijo.
- Tú eres gilipollas. ¡Pues que hemos quedado hace bastante marmota! - Dije - Anda, llama a Laura y discúlpate...
- Está bien mamá... - Dijo riéndose - Yo lo siento, pero como tú has dicho, soy una marmota muy dormilona.
- Sí, sí... Más te vale llegar ahora o...
- ¿O...? - Dijo cortando la frase.
- O... ¡te quedas sin entrada! - Dije - Las tengo aquí... - Cogí un papel y lo rompí - Uuups, lo siento... Adiós tu entrada... Jajaja.
- Tonta... Bueno en seguida estoy ahí. Un beso, te quiero - Colgó.
Suspiré. Cogí el iPod y me puse a escuchar The Last Song - McFly. Esta canción siempre me recordaba a una tarde de verano, con el cielo rosado salmón. Cuando terminó la canción, cogí el libro que me estaba leyendo, Traición, y me senté en la cama a leerlo.
"Belleza es esa cabeza de medusa
que hombres armados van a buscar y cortar.
Es más mortífera cuanto más muerta está,
y muerta mirará y picará para seimpre."
Este libro me encantaba. Seguí leyéndolo hasta que llegaron Laura y Mercedes.
- La próxima vez será en tu casa donde quedemos, y yo llevaré a Laura y te despertaremos con una careta para que te mueras del susto mi marmota - Dije cogiendo a Merce de los mofletes.
Me miró con cara asesina.
- Bueno, ¿qué? ¿Preparadas para esta noche? - Dijo mi madre apareciendo detrás mía. Dios, qué pesada podía llegar a ser mi madre. Me equivoqué cuando elegí a mi madre para que nos acompañase al concierto.
- Mamáa... - Dije cogiendo de la mano a Merce y a Laura y llevándolas a mi habitación - Sí, estamos preparadas... - Suspiré. ¡Qué pesada por Dios!
Cuando entramos, Laura se tumbó en mi cama:
- No me apetece desacer la maleta - Dijo. Esta noche, después del concierto, se quedarían a dormir a mi casa.
- ¡Qué susto Dios mío! - Dijo Merce - Creí que ibas a decir que no querías ir al concierto y yo... ¿A qué te mato? Jajaja.
- Tonta - Dijo simplemente Laura. Laura era una de las personas más inteligentes que conocía y leía mucho, por lo que sabía muchas palabras raras con las que siempre dejaba mal a la gente. Y al decir esto, me sorprendió que no dijese cualquier cosa rara.
- Bueno, a ver - Dije abriendo las dos maletas - A empezar a ordenar.
Nos pasamos hasta la una y media cogiendo cosas, llevándolas para allá, preparando las pancartas, elegiendo ropa... Estábamos completamente eufóricas.
A las dos, nos fuimos al centro comercial. Comimos en el McDonal´s y de postre, adivinad. Un McFlurry. Nos encantaba. Después, es tuvimos mirando ropa y zapatos chulísimos.
Cuando llegamos a casa, nos preparamos para el concierto. Nos pintamos y arreglamos. Luego, ya vestidas, nos pintamos mutuamente en la cara un corazón y en el otro lado McFly FOR EVER. También en las piernas y brazos nos pintamos MCFLY y cosas así. Estaba claro, si es un concierto de McFly, ¿qué nombre habrá que ponerse?
Al llegar al Palacio Vistalegre nos pusimos en la cola. Una pena que no fuésemos ninguna de las tres pioneer. Nos hicimos bastantes fotos en la cola y otras muchas señalando a las putas morrudas que entraban antes que nosotras por ser pioneer.
Había un montón de gente. Añguna vez me pareció reconocer gente que había conocido por twitter y por tuenti, pero ninguna lo suficiente conocida. Las tres nos empezamos a cansar bastante, asi que nos sentamos en el suelo.
Detrás mía había un par de niñas gritando y haciendo mucho ruido. Normal que gritasen, nosotras también lo hacíamos, pero es que me estaban molestando. Me di la vuelta dispuesta a decir unas cuantas palabras aclaratorias cuando me quedé paralizada.
- ¿María? - Dije.
- ¿Patricia? ¿Mercedes? - Dijo mirando hacia Merce.
- ¿Qué haces aquí? Pero si no íbas a venir... ¿no? - Dijo Merce.
- Ya, pero al final sí. He venido principalmente para conocer a mi osito harybo - Dijo. Jajaja. Osito Harybo. Como ya dije, Merce y yo, teníamos un montón de motes y teníamos también incluso para los cuatro: para Tom, para Dougie, para Danny y para Harry. El de Tom era tomaso flito, este se lo inventó Laura. El de Danny era bicho bola, una cosa entre Mercedes y yo. El de Dougie era douglaseado de poyncholate y el de Harry, osito harybo.
- Bueno, Laura, te presento a María - Dije yo - María, Laura. Laura, ¿te acuerdas de la María de la que te hablabamos Merce y yo todos los días? Pues aquí la tienes.
María y Laura se dieron dos besos. Empezaron a hablar y a conocerse como si llevasen una vida juntas. Merce y yo nos pusimos a hablar.
Cuando llegó el momento de entrar no me lo creí. Había mucha gente, ya lo he dicho. Estábamos muy lejos del escenario. Pero no importaba, el caso era estar allí. Tras una hora de teloneros, al final salileron. Nos pusimos a gritar como unas locas. Todo el mundo. Empezaron cantanto Corrupted. Me encantaba esa canción. La segunda canción no llegué a oírla bien ya que me pasó lo menos inesperado.
No sé si fue porque me movía mucho o cualquier cosa, pero alguien me golpeó en la cabeza con una botella de cristal. Y no recuerdo nada más.

CAPÍTULO 2

Laura se dio media vuelta con su preciosa sonrisa y ojazos.
- ¡Felicidades mi niña! - Grité abrazándola. Todo el mundo nos miraba, pero me daba igual. Hoy era su cumpleaños y tenía que ser un día muy especial.
- Gracias - Me dijo dándome un beso - ¿Mi regalo?
- Lo siento, no tengo nada para ti... - Dije con una sonrisa pícara.
- ¡Mentirosa! - Dijo haciéndose la enfadada.
- No te lo daremos hasta que llegue Merce - Dije mientras nos encaminábamos hacia la puerta del instituto.
- ¿Es de las dos? - Dijo sorprendida.
- Sí, ¿por? - La miré.
- No, nada. Que me alegro - Dijo sonriendo - Seguro que será precioso.
- Lo será, ya verás - Dije en bajo sonriendo.
Cuando llegó Merce la dije que el vídeo se lo enseñábamos mejor en el recreo, a lo que me contestó que estaba de acuerdo, pero que la tendríamos que dar ahora el collar.
Cogimos a Laura del brazo impidiéndola seguir hablando con el resto de personas que la estaban felicitando.
- ¡Eeh! ¡Que estaba hablando con Bea! - Dijo mientras le decía a Beatriz por señas que luego hablaban - Bien, ¿y mi regalo?
- Pues es que tenemos dos, una cosa y otra cosa - Dijo Merce riéndose.
- No, ¿en serio? Uno más uno ¡doos! - Dijo Laura. Merce la miró con cara de asesina.
De detrás de mí, saqué una bolsa gris de plástico y se la tendí.
- ¿Esto es mío? - Dijo fingiendo sorpresa. Lo abrió - Diooos, ¡me encanta en serio chicas! Pónmelo, por fa.
Era un collar precioso de un búho de oro. La levanté el pelo y se lo abroché.
- Te queda genial - Dijo Merce.
- Gracias chicas - Nos dijo sonriendo y abrazándonos - Os quiero mucho.
- Nosotras a ti también - Dijimos las dos y la abrazamos.
- ¿Y el otro regalo? - Preguntó mirando más en la bolsa.
- Luego, en el recreo - Dijo Merce.
- ¿Poor? - Dijo mientras la empujaba para que se sentase ya que había llegado el profesor de matemáticas.
Terminadas las tres clases antes del recreo, nos escabullimos las tres hacia el baño. Merce y yo habíamos dicho a María, una amiga nuestra, que entretuviese a Sonia. Sonia era una supuesta "amiga" nuestra que se nos acoplaba. A Laura y a mí nos caía fatal, pero a Merce le daba más o menos igual.
Cuando llegamos al baño, la sentamos en la tapa del váter y me saqué el iPod del bolsillo.
- ¿Tu iPod? - Dijo.
- No, mema - Dije - Es un vídeo que hicimos Merce y yo un día. En él te enseñamos el regalo ya que no nos atrevemos a traerlo al instituto por si nos lo roban.
- ¿Tanto es? - Dijo mirándome y luego bajando la mirada hacia mi iPod que la tendí. Pulsó el start y Merce y yo nos sentamos como pudimos en el váter al lado suyo.
Terminado el vídeo, Laura lloraba y Merce y yo también. Lo habíamos hecho con mucho cariño.
- ¡¿U-u-una... una entrada para el concierto de McFly?! - Dijo secándose las lágrimas. McFly era nuestra coincidencia de la música como otras tantas, pero esta era especial. McFly nos encantaba a las tres. No parábamos de hablar de ellos nunca, a todas horas.
Merce y yo asentimos. El sábado 7 de mayo, iban a dar un concierto en el Palacio Vistalegre.
Laura nos cogió por los hombros y nos estrechó contra sí. Nos estábamos ahogando.
- Muchas gracias chicas. No se como agradecéroslo. - Dijo Laura.
- Solo suéltanos - Dije yo riéndome. Me hizo caso omiso.
Laura quiso ver tres veces más el vídeo y nos hizo un montón de preguntas: que qué íbamos a llevar, cómo íbamos a ir, a qué hora íbamos a llegar, que por qué su madre lo sabía... Merce y yo contestamos a todas esas preguntas encantadísimas. Llevábamos esperando este momento desde el 25 de febrero, que fue cuando se me ocurrió.
La semana pasó muy lenta y cuando llegó el sábado 7 de mayo, no me lo creí. Deseaba este día. Iba a ser uno de los mejores de mi vida.
Por la mañana, después de desayunar y ducharnos, las tres habíamos quedado en mi casa para decidir qué ponernos y para hacer las pancartas.
Eran las diez y todavía no habían llegado. Llamé a Merce que era la que se suponía que traía a Laura hacia mi casa...

CAPÍTULO 1

Cuando me desperté miré hacia el despertador para ver la hora. Las 6:48. No sabía que hora era. Siempre me pasaba: saco el móvil para ver la hora, lo guardo, ni puta idea de qué hora es. Me estiré y bostecé un par de veces. Me incorporé y bebí el poco agua que me quedaba del baso que se encontraba en la mesilla. Fui al baño y me lavé un poco la cara. No había dormido nada.
Bajé a la cocina y vi mi desayuno preparado. Mi madre estaba en el salón tomándose un café y viendo la tele. Cogí el bol de cereales y mi colacao y fui al salón.
- Buenos días – Dije bostezando.
- ¿Qué haces despierta tan temprano? – Me miró sorprendida.
- No sé.
- Cuando termines de vestirte que no se te olvide coger el iPod – Me advirtió mi madre.
- ¿Por qué? – La miré. ¿Qué la había dado ahora con mi iPod?
- ¿No te acuerdas de qué día es? – Me miró con cara asesina.
- ¡Hostia, puta, joder! – Me metí tres cucharadas de cereales en la boca y un trago de colacao. Corrí a la cocina y lo dejé todo en la pila.
- ¡Eh! Los tacos – Me gritó mi madre desde el salón – ¡Y no despiertes a tu hermano!
Ya, como si ella no le estuviese despertando con sus gritos ahora. ¿Cómo se me podía haber olvidado una fecha así? Veintiocho de abril del 2011. Llevaba esperando este día desde el veinticinco de febrero. Hoy era el cumpleaños de una de mis dos mejores amigas, Laura. Cumplía nada más y nada menos que diecisiete años. Por su cumpleaños, mi otra amiga Mercedes y yo, la íbamos a regalar una cosa muy especial. Mercedes y yo durante todo este tiempo habíamos estado más nerviosas que nunca. Laura se merecía ese regalo y muchísimo más.
Subí a la habitación de mi hermano y entré gritando.
- ¡Enano! ¡Despierta! – Dije abriendo la persiana.
- ¿Qué pasa? -  Dijo aclarándose la garganta y frotándose los ojos.
Mi hermano era guapísimo. Tenía once años, era menor que yo.
- Hoy es veintiocho de abril… - Dije dándole un beso en la frente.
- ¡Nooo…!
- ¡Síiii…! – Dije yo gritando mientras me encerraba en el baño.
Me duché y salí a mi habitación para ver qué ponerme. Un día tan especial merecía lo mejor. Abrí la ventana. Hacía más o menos un calorcillo que daba gusto tumbarse en el césped durante todo el día. Abrí el armario. Cogí unos pantalones cortos vaqueros y una camiseta con la bandera de Inglaterra. England al poder. Me puse mis Converse negras y luego me peiné el pelo. Después me pinté la raya negra y me eché rimel. Hice mi mochila y cogí el iPod. En mi iPod teníamos Mercedes y yo un vídeo que hicimos y en el que la íbamos a enseñar el regalo, es que no nos atrevíamos a llevarlo al instituto.
Cuando ya eran las ocho y cuarto salí de casa para coger el autobús. El instituto empezaba a las 8:30. Me senté en la parada, encendí el iPod y empecé a escuchar Lies – McFly. Me encantaba McFly. Era uno de mis grupos favoritos junto con Green Day, Sum 41, The Beatles, One Republic… Escuchar música era una cosa que me gustaba mucho y que hacía casi a todas horas.
Cuando llegó el autobús, me subí, le entregué al conductor el bono y me senté atrás. A mitad del camino Merce me llamó al móvil.
- Memoncio, ¿qué pasa? – Dije riéndome. Merce y yo teníamos muchos motes. Se los poníamos a todo el mundo.
- JA-JA, no hace gracia – Dijo – Que tengo un problemilla… Llegaré tarde.
- ¡MERCEDES! Te dije que no llegases tarde. Dios eres… eres una mema – Esta vez si que estaba medio enfadada.
- Ya, es que mi padre es tonto… - Dijo arrepentida.
- Y tú también, ¿lo sabías? – Dije riéndome.
- Vale, yo también te quiero, ¿eh? Jajaja, bueno un besote mi cousita – Dijo. “Cousita” era mi mote.
- Vale, adiós Julio. Te quiero – Sonreí y colgué. El nombre de Julio salió de una forma muy graciosa, a decir verdad. Hace tres años Mercedes y yo una tarde estábamos hablando por teléfono y la dije: ¿Sabías cuáles son mis fechas favoritas? La dije su cumple, el cumple de Laura y luego dije: Y el 18 del 7. ¿En qué cae ese día? Y me respondió pues no sé… Un momento. Debió ser que yo no oí ese “un momento”, porque empecé a gritar: ¡JULIO! ¡CAE EN JULIO! ¡MI CUMPLEAÑOS! ¡JULIOOO! Y me respondió: No, jeje, yo soy Mercedes… Y desde entonces, de alguna forma, todo lo relacionado con el nombre Julio nos es gracioso: tenía un libro de chistes en el que había un chiste sobre el mes de Julio, su calle se llama no se qué de Julio… Vamos, por así decirlo, estamos locas.
Cuando llegué al instituto bajé corriendo apartando a toda la gente de mi camino, pidiendo perdón por los codazos que daba… Hasta que llegué donde siempre se sentaba ella y sus amigas de la ruta. Me acerqué sin hacer ruido, de puntillas. Al llegar detrás suya pedí poniéndome el dedo en la boca que no dijesen que estaba allí, a lo que ellas me respondieron sonriéndome. Y entonces fue cuando puse mis manos sobre sus ojazos, impidiéndola ver.
- ¿Patricia…? – Dijo un poco asustada. Sonreí. No lo había dicho antes, pero sí, me llamo Patricia.