domingo, 10 de abril de 2011

CAPÍTULO 5

Me desperté con las caricias de Merce en el pelo.
- ¿Merce? – Dije incorporándome.
- Sí – Asintió – Prométeme que no te volverás a quitar los tubos, que si no te desmayas niña – Dijo y me dio un beso.
- ¿Y Laura y María? – Dije mirando a mi alrededor.
- En la cafetería – Dijo sonriendo. Estaba un poco rara.
- ¿Qué me pasó Merce? – Dije.
- Pues cuando tocaron The Heart Never Lies, el de atrás te golpeó – Dijo recordando todo – Después llegó la ambulancia, no nos dejaron subir contigo, nos quedamos en el concierto y… Bueno, que ellos se enteraron de que una chica estaba en el hospital porque la habían dado en la cabeza muy fuerte y, cuando terminaron el concierto, preguntaron por el micrófono – Dijo llorando.
- ¿Y…? ¿Por qué lloras? – Dije.
- ¡Pues porque nos dijeron que subiésemos con ellos al escenario! – Dijo gritando – ¡Y nos abrazaron uno por uno!
La miré con cara asesina. No me lo creo. Las abrazaron. ¡Pero no! Yo tenía que ser la gilipollas golpeada, no la amiga morruda que les abrazó.
- ¡Te matooooo! – Dije gritando y pegándola con mi libro - ¡Me perdí todo el concierto por un hijo de puta y tú abrazándoles! ¡Te matoooo!
Nos empezamos a reír. Fue justo en el momento en el que Laura y María entraron.
- Gorda… ¿Estás mejor? – Me dijo Laura dándome un abrazo. Llevaba un helado en la mano - ¿Quieres? – Dijo al ver que la miraba con cara rara.
- No… - Dije - ¿Qué día es?
- Diez de mayo, ¿por? – Me respondió Laura con la boca llena de helado.
- ¿He estado aquí tres días durmiendo? – Me extrañaba, era solo un golpe en la cabeza.
Las tres asintieron. María se sentó en el borde de mi cama y me abrazó.
- Gracias – Dijo apretándome contra sí – Muchas gracias.
- ¿Por? – Dije soltándome - Abrazaste a Harry, ¿no? Jajaja otra igual. Pues de nada mi niña koala. Te quiero.
- Y yo a ti también - Empezó a llorar de emoción. Al igual que todas.
- Niñas, que tampoco es para tanto. Sí, los abrazásteis. ¡Oo…! ¡Qué cosa Dios! ¡Ni que os quedaseis hablando con ellos! – Dije riéndome. No paraban de llorar – No. No, no, no. ¡¿Hablasteis con ellos?! ¡Os mato a todas! ¡No me lo creo!
- Tú tienes suerte. Uno de los cuatro ha estado todas las noches contigo – Me dijo Merce sonriendo pícaramente y a la vez con cara de asesina. Las tres me miraron a la cara. Me estaba poniendo roja.
- ¿Uno de ellos? – Dije. ¿Uno de ellos? Pensé.
Las tres asintieron. Laura me cogió de los mofletes y me dijo:
- En seguida vienen los cuatro a verte niña. Voy a llamarles.
- ¿Tanto os lleváis con ellos? ¿Tan bien? – La grité mientras salía.
- ¡Sshh! ¡No grites! – Me dijo María poniéndome el dedo en la boca – Calla.
- ¿Por? – Dije.
- Nos vamos a esconder – Dijo Merce cogiéndome de la mano y llevándome junto con María al baño.
- ¿Tan bien os lleváis? ¿Tantoo? Dios, os envidio – Dije.
- Ññññ – Merce me sacó la lengua.
Tras un rato de silencio, decidí romperlo.
- ¿Qué? ¿Con Danny? – Dije intentando poner a Merce nerviosa.
- Pues no. Sigue con la p*ta de Georgia – Dijo.
- ¡JAJA! ¡Pringadaa! – Dije.
Mierda. Sigue con Georgia. P*TA GEORGIA.
- ¿Qué? Ññññ – Me sacó la lengua.
- Eres mala – Dije abrazando a María y alejándome de Merce – Muy mala.
Nos empezamos a reír y luego nos callamos porque oímos unos pasos. Nos metimos dentro de la bañera y oímos la puerta de la habitación abrir.
- Where are they? - Dijo Tom.
Nos descojonamos. Entonces, alguien abrió la puerta del baño con un vaso lleno de agua y nos empapó a las tres.

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